Significados místicos

 El Séptimo Día de Pesaj, se considera como una fiesta completa: “Y en el día séptimo deben celebrar una convocación santa. Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer” (Bemidbar 28:25).  

La santidad de este día se asocia con uno de los eventos más grandes de la historia judía que es la Partición de las Aguas del Mar Rojo.

Muy bien podríamos preguntarnos ¿Por qué el Séptimo día de Pesaj se considera una fiesta, mientras que los días anteriores de Jol Hamoed, no, y son exclusivamente días de media fiesta?

El Ari z”l (1534 – 1572)] ha enseñado que la luz de la libertad que se ha manifestado en la noche del Éxodo (en la noche del Seder), fue una revelación superior que llegó del Supremo Emanador, que permitió un cambio de conciencia por parte de una nación de esclavos, una transformación que les permitió alzarse y abandonar su esclavitud, y a su residencia de tantos años en Egipto. La luz del Éxodo causó la transformación, y no únicamente el despertar de los Hijos de Israel tratando de ganarse la libertad. Pero esa luz se difuminó después de esa jornada. Ya no tenía función al día siguiente. Después de que nuestros abuelos hubieron probado el sabor de la libertad, volvieron a tener conciencia de esclavos.

Sin embargo, la caída no fue tan profunda, ya que el sabor de la libertad todavía estaba grabado en sus mentes y en sus corazones, debido a su grandeza y fuerza. Durante los días, en los que hoy se cuenta el Omer, los israelitas trataron de componer los elementos que todavía conservaron de la esclavitud traída desde Egipto. Aunque eran libres, los atributos de los esclavos se mantenían en la mayoría de ellos.

Si recorremos el texto de la Torá comprobamos que sufrieron de estrés, miedo, aprensión, culpa, ira, irritación, cinismo, crítica, frustración, y se quejaban de todo. Lo mismo que hacían durante su vasallaje. Cada una de las siete semanas que tardaron hasta recibir la Torá, los israelitas tuvieron que componer esa herencia, para que al final de los 49 días, pudieran reconectarse a la libertad.

En el Séptimo día de Pesaj, el trabajo de reparación derivado del sentimiento de la libertad del primero, se completa y se revela nuevamente con toda la luz de la primera semana, y eso es lo que convierte el séptimo día en una fiesta bíblica, mientras que los días previos se consideran semi festividad. No por accidente, este es también el día de la mayor prueba en la historia del Éxodo. Este es el día en que los israelitas llegaron al Mar Rojo, perseguidos por el ejército egipcio. Es bastante obvio que la primera reacción de los israelitas fue miedo y duda.

El recelo, la incertidumbre y la vacilación fueron el resultado de la conciencia de los esclavos de ayer. Sin embargo, el miedo fue reemplazado por coraje, y la fe superó la vacilación. Las oraciones al Creador, descubrieron un nuevo camino hacia el lugar más elevado que cualquier ser humano haya alcanzado; se conectaron al Pensamiento de Creación. Los israelitas descubrieron el secreto de cambiar la naturaleza y gobernarla. Moshé divide el Mar Rojo con su bastón y Najshón, el hijo de Aminadav salta al agua demostrando que a veces el ímpetu de un solo hombre puede ser la llave de un proceso ya que el resto de la gente lo sigue. Las holganzas del Séptimo Día de Pesaj (y del octavo en la Golá) son una gran oportunidad para conectarse con la capacidad de superar las dudas y los límites de la lógica humana, la capacidad de conectarse con la fuente de la Creación y extraer de allí el conocimiento, la certeza y la fe de que todo sucede de la mejor manera posible.


Los rituales del Séptimo día de Pesaj – LA MIMUNA

El Séptimo día de Pesaj se celebra como las otras tres fiestas de peregrinación (Pesaj, Shavuot, Sucot); que incluye oraciones y comidas festivas. Muchas personas tienen la costumbre de permanecer despiertos toda la noche anterior al séptimo día de la Pascua, estudiando la Torá como una forma de agradecer a .A. por el milagro que hizo en ese momento. En el Octavo día de Pesaj en la Golá, aquellas personas que tienen la costumbre de asegurarse de que la matzá no entre en contacto con la humedad, por temor a que la harina sobrante se fermente relajan esta y mezclan la matzá con agua y otros líquidos para crear los platos favoritos de los que se abstuvieron durante la fiesta. Durante los servicios de la mañana del octavo día, askenazíes e integrantes de otros grupos, incluyen las oraciones conmemorativas de Yizcor que recitan por la memoria de parientes fallecidos, las víctimas de la Shoá y los soldados del Ejército de Defensa de Israel.

El Baal Shem Tov [Israel (Yisroel) Ben Eliezer, (c. 1698, Okopy, Ucrania –1760, Medzhybizh, Ucrania), considerado fundador del judaísmo jasídico] notó que en el último día de la Pascua, se asoman los rayos de la redención mesiánica, e instituyó que una comida especial se lleve a cabo durante las últimas horas del día. (En Israel, esta comida y el Yizcor se observan en el séptimo día). En la noche del último día de Pesaj se lleva a cabo la Mimuna, una fiesta de origen marroquí con comida típica. La Mimuna marca el fin de la prohibición de comer jametz, como el pan y otros productos que contienen masa fermentada, prohibidos durante toda la semana de Pesaj. En la Mimuna la costumbre es comer dulces y pastas rellenas, y festejar hasta la madrugada, pasando de casa en casa visitando a la familia y a los amigos. El origen de la fiesta es discutido, pero posiblemente tiene que ver con el nombre Maimón, padre de Maimónides, el gran filósofo judío español que murió en la fecha de la Mimuna. Otra teoría es que el origen de la palabra deriva del árabe, “mimun”, que significa “suerte”. Además también marca el inicio de la primavera, de manera parecida a la fiesta persa-turcomana del Navruz y a la fiesta bereber de Yennayer. En Israel la Mimuna se ha popularizado, no sólo entre los judíos marroquíes, sino también entre los judíos mizrajim y es un día semi-feriado. La conexión especial con el Séptimo día de Pesaj y la división del Mar Rojo se manifiesta en la lectura de la Torá en la mañana del Séptimo día de Pesaj. Esta es la lectura de la historia de la división del Mar Rojo, en el libro de Shemot. La misma que leemos todos los días, porque debemos recordar esta acción permanentemente. La práctica de la libertad es obligatoria si deseamos mantener ese sentimiento en nuestros corazones y aplicarlo en nuestras vidas.


 

2 Comments

  • Grace Nehmad, 25 abril, 2019 @ 2:44 am Reply

    Me inspiran particularmente estos textos que nos compartes mi Rav a tener fe renovada, a agradecer nuestra libertad y a cantar para abrir todos nuestros mares . Se abrirá así nuestro camino espiritual como pueblo.

  • Grace Nehmad, 6 abril, 2021 @ 4:03 am Reply

    No sabía que se estudiaba Torá toda la noche! Hace un año hablaste de Mimuna mi Rav! Cómo pasa el tiempo! Me conmueve ese día, el canto de agradecimiento! Eecién comencé a rezarlo a diario, no sabía que se hacía y me gusta meditar en ese milagro todos los días, gran conexión! Qué bello! Gracias!

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