Nuestra parashá nos invita a emprender nuestro propio Éxodo – salir de nuestro estrecho espacio de restricciones, represiones y supersticiones, de prejuicios y de sentimientos negativos. Cuando .A. le dijo a Moshé: “…Ven a Faraón” – le indicaba ir marchando a la autoridad civil, sin miedo y para ello hacer frente a todos sus demonios interiores.

Si deseamos lograr una verdadera transformación en nuestro ser, debemos tener la certeza completa en nuestra capacidad para deshacernos de nuestro Faraón simplemente porque nos merecemos algo mejor. Cuando consigamos romper nuestras barreras y eliminar nuestros prejuicios con respecto a nosotros mismos, vamos a sentir la fuerza y la satisfacción en la acción. En el pasuk,- la palabra “lajem” –vosotros-, se menciona dos veces para indicarnos que el control de nuestra vida está en nuestras manos. Más adelante dice la parashá “Y comerán la carne en esa noche, asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán”. El Zóhar explica que el pan es símbolo de egoísmo y orgullo y con el fin de convertirlo en algo que no podrá causar ningún daño debemos hacer Matzá – -el pan sin levadura-. Matzá es el remedio para el orgullo y el egoísmo que son el nido de los miedos y la ira. Este es el momento de “Ven a Faraón” de limpiar todo del mal de dentro nuestro y animarnos a algo mejor. Jametz va de la mano del lujo y la ostentación – todo aquello que está más allá de la necesidad – y se asocia con las energías espirituales de hedonismo. Por el contrario, matzá es lo simple y llano, que se asocia con las energías espirituales del intelecto. Cuando el intelecto se nutre adecuadamente, es más fácil encontrar en .A., la fuente de toda alegría capaz de derrotar la depresión. La activación de las energías espirituales de la alegría es la vía, a través de la cual se puede lograr tanto la libertad física como la espiritual. “Este mes para vosotros os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.”(Éxodo, 12: 2)

El nombre de los objetos nos habla de su esencia espiritual. La Torá llama a la matzá por un segundo nombre – lejem oni, el pan de la aflicción. La palabra oni, aflicción, viene de la misma raíz que la palabra Oné, responde. Y así, nuestros sabios dicen que matzá es el pan sobre la que se responden muchas preguntas. Ello sucede cuando en nuestros días, relatamos la historia del éxodo en el Seder de Pesaj (cena ritual), mientras que la matzá está frente a nosotros en la mesa. Este nombre de la matzá, como lejem oni, indica que también contiene las energías espirituales para elevar oración y alabanza a .A. a través de las cuales somos capaces de llegar a un estado de alegría. Ello sucede cuando en nuestros días, relatamos la historia del éxodo en el seder de Pesaj (cena ritual), mientras que la matzá está frente a nosotros en la mesa. Este nombre de la matzá, como lejem oni, indica que también contiene las energías espirituales para elevar oración y alabanza a .A. a través de las cuales somos capaces de llegar a un estado de alegría

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