Cuando los hermanos de Yosef regresaron a Egipto con Biniamin, y vio que Biniamin estaba con ellos, le ordenó al mayordomo de su casa: «Lleva a estos hombres a mi casa, y mata una res y prepárala, porque hoy al mediodía estos hombres comerán conmigo». (Bereshit 43:16). La Guemará (Julin 91a) interpreta esta frase en el sentido de que Yosef le pidió a su personal que mostrara a sus hermanos el cuello sacrificado del animal del que se serviría la carne, para demostrar que cumplía con los requisitos de la shejitá, sabiendo que sus hermanos no comerían de la carne de un animal que no fue faenado adecuadamente de acuerdo con la ley de la Torá.

Rabí Shmuel Eidels (1555 – 1631), el Maharshá, plantea las supuestas preocupaciones halájicas de los hermanos por la shejitá descalificada por la Halajá si no es realizada por un judío.

Aunque el Kesef Mishné de rabí Yosef Caro (Hiljot Shejitá 4:12) sostiene que un gentil que no adora ídolos puede -según la halajá- faenar un animal, su punto de vista es minoritario entre las autoridades. La pregunta sigue siendo, ¿cómo, de acuerdo con la opinión de la mayoría, los hermanos de Yosef comieron carne sacrificada por   funcionarios egipcios? Para responder a esta pregunta, el Maharshá interpreta la guemará en el sentido de que Yosef pidió a sus siervos que traigan a sus hermanos los animales, para que uno de ellos haga la shejitá según la norma.

Rav Asher Weiss, Rosh Colel del Majón Minjas Osher Letorá Vehoraá citando a Rav Meir Yejiel Haleví de Ostrowiec,   el justo que ayunó cuarenta años, plantea la pregunta de otra manera. Muchos de los Ajaronim han abordado la cuestión de si los patriarcas y sus descendientes tenían el estatus halájico de judíos o gentiles antes de Matán Torá, cuestión debatida entre los sabios. Si suponemos que antes de Matán Torá nuestros antepasados eran considerados halájicamente gentiles, pero sin embargo observaban las leyes de la Torá, podríamos entonces preguntarnos cómo se les permitió comer carne en absoluto, ya que no había judíos halájicos en ese tiempo, al grado que también su propia shejitá, era inaceptable. Rav Weiss explica, que si bien la Guemará postula en varios contextos que los patriarcas observaban la Torá, está claro que no les era obligatorio, y ellos lo hicieron de forma voluntaria. Por lo tanto, ya que no había aún ninguna obligación técnica para realizar shejitá, no podemos hablar de la descalificación de uno que no está obligado en este contexto. Por lo tanto, era totalmente permisible para ellos – a pesar de su compromiso con la ley de la Torá – consumir la carne de los animales sacrificados por los que estaban fuera de las filas de los Benei Israel.

Cuando con tanta facilidad descalificamos al otro por no llegar a lo que suponemos es el nivel de observación de los preceptos, no nos damos cuenta que quizás si estudiáramos más podríamos encontrar maneras de comprender mejor y más benévolamente al semejante. Como que Yosef exigía de todos el máximo nivel de observancia, estaba preocupado por mantener su preeminencia por otros medios.

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