La lectura de los Diez Mandamientos es muy conmovedora y nadie que la oye puede permanecer indiferente.

Algunas de sus prescripciones pueden parecer nimias a primera vista porque la inteligencia humana rechazaría las conductas prohibidas y las personas actuarían según su normativa también si no hubieran sido reveladas en las tablas que recibió Moshé en el Sinaí.

¿Acaso la Torá debe recordarnos el “lo tirtzaj” (en Shemot 20:13 y en Devarim 5:17) para que entendamos que no debemos quitar la vida del prójimo?

La respuesta categórica es que es imprescindible que los Diez Mandamientos estén allí. Es forzoso que se enseñen. Es ineludible que se repitan en todos los medios y en todos los espacios públicos. Más aún, debemos ser proactivos para evitar su violación. Es obligatorio denunciar a los asesinos y condenarlos moralmente. Expulsarlos de la sociedad humana; de las sinagogas y de las comunidades; de los medios y más aún de la función educativa. Se les debe alejar de todo puesto público; reprobarlos moralmente en todo foro. Anatematizarlos para evitar su contacto con todo hombre de bien.

En la mayoría de las traducciones en todos los idiomas se comete el error de traducirlo como “no matarás” en vez de “no asesinarás”. Es erróneo porque no se presta suficiente atención al verbo r.tz.j,retzaj– del texto hebreo, que significa literalmente “asesinar”, y debido a que la partícula negativa es “lo” –un “no enfático“- en lugar de la partícula negativa más común “al” que en hebreo también significa no, pero que se oye menos determinante, la traducción correcta de este mandamiento debería ser algo como: “Bajo ninguna circunstancia debes cometer el crimen de asesinato”.

El mandamiento nos enseña que no debemos asesinar, no solamente porque no nos guste la acción, o porque creamos en la existencia de derechos fundamentados o determinados en la naturaleza humana, sino porque Dios lo ha prohibido. La proscripción del asesinato no es una sugerencia, sino un mandamiento. El texto bíblico no dice que “el asesinato parece estar mal”, sino que Dios nos ha ordenado no asesinar y prohíbe quitar una vida inocente. El texto bíblico hace una distinción entre h.r.g –matar- y r.tz.j. –asesinar-.

En la Torá, hay razones moralmente justificables para que un oficial de policía, o un soldado o incluso un civil maten en el cumplimiento de su deber o en defensa propia o cuando alguien lo persigue para matarlo, pero nunca permite el asesinato. “Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo al hombre” (Génesis, 9:6).

La Torá encuentra que la vida es tan única, que el idioma hebreo contiene una multitud de palabras para describir el acto de quitarla: laharog, lehamit, liktol, lishjot, lejasel, lehitnakesh, lishpoj dam, litboaj, lenatrel, entre otras, al grado que es difícil encontrar esa diversidad en otros idiomas ni traducir cada término porque no tiene equivalente específico. No en vano en la Torá aparece el verbo r.tz.j. que es el más fuerte y categórico de todos.

El Otzar Hamidrashim 450, dice: “No asesinarás ni te asociarás con los asesinos, mantente alejado de ellos para que tus hijos no aprendan el asesinato”.

Cuando en tiempos de pandemia, sabemos que no guardar distancia, no cubrirse boca y nariz y no lavarnos y desinfectarnos las manos es letal para uno y pone en peligro a quien está en su cercanía, quienes trasgreden esas simples medidas, violan el mandamiento de no asesinar,  sin duda el más importante de los mandamientos fundamentales. Así de simple.

Así de elemental.

No existe ninguna racionalización para justificar, ni ningún argumento para perdonar a quien provoca contagios por acción o por omisión consciente, cuyo resultado puede ser la muerte.

La Torá nos obliga a elegir la vida.

Quien atenta contra la vida no tiene lugar en nuestra sociedad y mucho menos si utiliza argumentos pseudo religiosos para justificarse.

El texto bíblico no da lugar a vacilaciones, incertidumbre o dudas.

1 Comment

  • Grace Nehmad, 5 febrero, 2021 @ 1:08 am Reply

    Muy fuerte mi Rav! A veces no queremos ver a nuestros diez mandamientos en el cotidiano y ahí están reflejados de diferente manera y debemos ser conscientes y aplicarlos en todo momento! Gracias por recordamárnoslo!

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