Dentro de pocas semanas, leeremos parashat Mishpatim, en la que se nos advierte que se evite la falsedad. En lugar de simplemente decir “no mientas”, dice “mantente alejado de la falsedad”. La Torá nos anima a mantenernos alejados de la mentira y el engaño y evitar acciones sobre las que pueda necesitar mentir. Si no se puede decir la verdad, probablemente esa acción esté mal.

En parashat Shemot vemos los resultados desastrosos de una política basada en mentiras y mistificaciones. Los faraones manipularon la opinión pública para apoyar la opresión y la esclavitud de nuestros antepasados. Ello contribuyó a la derrota de Egipto, la destrucción de su economía y la catástrofe de sus carros armados que al final se hundieron en el Mar Rojo.

Vivimos en el tiempo de las fake news, las noticias falsas, un tipo de bulo que consiste en un contenido pseudoperiodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, y los medios de comunicación que proliferan por las redes, o la televisión. El engañar, timar y embaucar son los instrumentos de los líderes políticos para manipular a sus naciones, sin percibir que de tanto usarlas, al final quedan atrapados en sus propias mentiras.

Una de las tristes ironías del liderazgo es que los líderes con frecuencia llegan a creer las mentiras que dicen y luego toman decisiones “razonadas” basadas en esas mentiras, a menudo con resultados desastrosos. Cuando gobernantes nos engañan manipulándonos con emociones tan poderosas, como nuestro miedo a los extraños y nuestra preocupación por nuestra seguridad, ellos también son engañados. Llegan a creer sus propias historias, se enredan en sus mentiras. Ello puede tener consecuencias terribles, ya que conduce, a la desgracia, el deshonor y la derrota.

El ejemplo tangible de la lectura de este Shabat es el encuentro del faraón egipcio con las dos parteras enviadas para brindar atención obstétrica a las mujeres de los israelitas esclavizados. Ilustra esta triste ironía y presagia la terquedad del liderazgo egipcio que eventualmente conducirá a su propio desastre. Si recorremos los versículos de la parashá veremos que para  convencer a su pueblo de que apoyara su política de esclavizar a nuestros antepasados ​​con la mentira de que podrían ser una posible quinta columna en tiempos de guerra, se centró en su número y fuerza (Shemot 1:8-11). Cuando la opresión y el trabajo pesado no debilitaron a nuestro pueblo, aumentó el temor de los egipcios (Ib. 1:12). El faraón aumentó la carga de trabajo de nuestros antepasados ​​(Ib. 1: 13-14) y se embarcó en una política de limpieza étnica (Ib. 1:15 y sig.). Todo ello sazonado por las plagas parte de las cuales atacaron también a los hijos de Israel.

Cuando se les pidió que explicaran sus acciones, Shifra y Púa respondieron diciendo que las mujeres hebreas, a diferencia de las egipcias, no necesitaban los servicios de una partera (Ib. 1:19). Sorprendentemente, el rey egipcio acepta su explicación. Se ha convencido tanto de la fuerza sobrehumana de nuestros antepasados, que la afirmación de que sus mujeres, a diferencia de las de cualquier otro lugar, dan a luz sin ayuda parece razonable. La declaración de las parteras refuerza su prejuicio contra nuestros antepasados, usado como vimos para engañar y auto engañarse.

Más adelante, veremos los efectos desastrosos de estos puntos de vista para el pueblo de Egipto y su ejército. Habiendo llegado a creer en su propia propaganda, el rey egipcio y sus consejeros lo arriesgarán todo y lo perderán todo en su intento de mantener la esclavitud de nuestros “peligrosos” ancestros israelitas. Faraón sufre las plagas y en su autoengaño, es lógico que .A., endurezca su corazón.

Las falsedades parecen cobrar vida propia. Cuando un líder, como el faraón egipcio, basa su política en una mentira, no solo se compromete a mantenerla, sino que fácilmente llega a creerla.

Esta narración nos debe enseñar no sólo como inició la persecución de los esclavos, sino, de qué manera, ayer como hoy, el uso de la mentira se convierte en un arma de doble filo, perjudicando a su propia gente no menos que a los esclavos.

La Torá nos ordena, luchar por la verdad. Cuando cumplimos ese mandamiento nos sentimos liberados. Cuando lo trasgredimos, nos encontramos siendo sus fieles siervos acercándonos al precipicio.

Ilustración; Grace Nehmad

2 Comments

  • Grace Nehmad, 7 enero, 2021 @ 12:40 am Reply

    Muy cierto mi Rav, no perder la verdad y esforzarse por buscarla y por no mentir ni en lo que parece intrascendente. Gracias!

  • Aliza, 7 enero, 2021 @ 9:03 pm Reply

    Es magistral el resonar de los textos en el aquí y el ahora. Vigencia eterna

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