En el comienzo de Parashat Bo, .A. ordena a Moshé que vaya a Faraón: “Bó el Faró… Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos”. La pregunta es, si .A. ha quitado completamente la capacidad de Faraón de hacer Teshuvá, ¿cuál es el propósito de advertir a Faraón? Habría que decir que Rashí no está de acuerdo con el Rambam que una persona puede perder por completo su capacidad de hacer Teshuvá. Pero aun así, todavía queda la pregunta sobre el propio pasuk. Si .A. dice que él va a endurecer el corazón del Faraón, entonces, ¿para qué propósito sirven las advertencias? Netivot Shalom da una respuesta hermosa y explica que una persona goza de “kojot tivi’im”, habilidades y talentos naturales, y es consciente de estas cualidades. Sin embargo, una persona también posee “kojot al tivi’im”, “habilidades asombrosas” –una reserva de capacidades”, de las cuales no es consciente hasta que entra en una situación en la que se ve obligado a utilizarlas, prácticamente para sobrevivir. Únicamente cuando se encuentra en una situación peligrosa o límite, de la que no puede salir por la utilización de las capacidades naturales, descubre sus capacidades especiales. Netivot Shalom dice que este concepto de poderes ocultos también se aplica a la arena espiritual, e incluso al ámbito de la Teshuvá. Cuando se trata de Teshuvá, hay fuerzas naturales que nos sirven de mecanismo para arrepentirnos, y es suficiente si las usamos con inteligencia y voluntad. Pero, cuando no podemos gobernar nuestras limitaciones de voluntad, necesitamos de la entrega total para volvernos a .A… La única manera de que podamos despertar a estas fuerzas sobrenaturales latentes es a través del convencimiento de que .A. quiere nuestra Teshuvá y que sin ellas no será posible. Ahora podemos aplicar este concepto a Faraón. A pesar del hecho de que .A. endureció el corazón de Faraón, Faraón todavía tenía la capacidad de hacer Teshuvá recurriendo a los poderes especiales que poseía y de los cuales –al igual que nosotros-, no tenía conocimiento. Esta es la razón por .A. continuaba enviando a Moshé ante Faraón, porque Faraón todavía tenía dentro de sí el poder para hacer Teshuvá. El endurecimiento de su capacidad de discernimiento era para desafiar su capacidad de recurrir a sus reservas morales. Pero Faraón negó a .A. y así se inhibió a si mismo de poder acudir a esa circunspección mental y espiritual que hubiera cambiado la historia. Este concepto del Éxodo puede ser aplicado también a los Hijos de Israel que no eran dignos de ser redimidos ya que habían bajado al máximo nivel de impureza. Fue sólo a través de la creencia de la nación en el liderazgo de .A. y su fe en Él, que “predispuso” a .A. a sacar a los Hijos de Israel de la esclavitud. Como resultado nos ordena a recordar el éxodo todos los días de nuestra existencia y en la palabra col de la frase col yeimey jayeja, incluye las noches, como leemos en la Hagadá. Así aprendemos que en la más sombría de las situaciones, cuando nos sentimos completamente perdidos en la oscuridad sin salida natural, aún debemos tener fe en nuestras fuerzas sobrenaturales que nos ayudarán a salir de la peor de las circunstancias y contextos.  

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