LA HOSPITALIDA ES MÁS IMPORTANTE AÚN QUE EXPERIMENTAR LA PRESENCIA DIVINA

La mishná nos enseña que Hajnasat Orjim, la hospitalidad, es una de las prescripciones cuyo cumplimiento es de mérito incalculable. Avraham da generosa acogida a los tres forasteros a sólo tres días después de su circuncisión. Su hospitalidad fue genuina y pro-activa. Avraham estaba sentado en la entrada de su tienda a la espera de   huéspedes, corrió a su encuentro, y se apresuró a pedir se les prepare un banquete. No se limitó a darles la bienvenida, hizo que se sientan bienvenidos. El detalle con el que se describe esta mitzvá (a diferencia de la mayoría de las descripciones de la Torá de las buenas obras de Avraham) eleva este acto por encima de muchas otras mitzvot. El texto sugiere que Avraham interrumpió su conversación con .A. para atender a sus visitas, lo que indica que Hajnasat Orjim es más importante aún que experimentar la Presencia Divina. Leamos lo que dicen los psukim: “.A. se le apareció entre los árboles grandes de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su tienda como al calor del día. Cuando él alzó los ojos, entonces miró y allí estaban tres hombres de pie a alguna distancia de él. Cuando alcanzó a verlos, echó a correr a su encuentro desde la entrada de la tienda y procedió a inclinarse a tierra. Entonces dijo: “Ah, .A. si he hallado favor a tus ojos, sírvete no pasar de largo a tu siervo. Que se traiga un poco de agua, por favor, y se les tiene que lavar los pies. Entonces recuéstense debajo del árbol. Y permítaseme traer un pedazo de pan, y refresquen sus corazones…”

¿Por qué esta importancia? El mandato bíblico es dar la bienvenida al extranjero porque fuimos extraños en la tierra de Egipto, pero debemos recibir con honor a nuestros huéspedes para reconocer el aspecto divino de cada individuo. Acoger con satisfacción los huéspedes en nuestros hogares nos obliga a tomar el tiempo para romper las barreras con los seres humanos y construir con ellos nuestra comunidad. Y mediante la realización de esta mitzvá a nivel local y familiar, tal vez aprendamos a aceptar e incluir los que consideramos “extranjeros” en la sociedad en general.

Cuando estamos construyendo juntos una colectividad a partir de nuestra sinagoga, a veces nos sentimos tentados a excluir a los recién llegados, o somos demasiado tímidos o estamos ocupados para incorporarlos plenamente. Las personas con funciones en la sinagoga pueden ser un poco intimidantes para los extraños, a no ser que se haga un esfuerzo consciente para hacer que se sientan bienvenidos, anticipar y atender a todas sus necesidades. Debemos imitar a Avraham para dar la bienvenida a todos los huéspedes en nuestra congregación, con el corazón. Así lo hacemos, y cada día debemos mejorar aún más nuestra receptividad para integrar a todos quienes concurren por primera vez.

2 Comments

  • Grace Nehmad, 6 noviembre, 2020 @ 6:05 am Reply

    Sí mi Rav! Conciencia en el otro!

  • QUERALT MERINO, BERNARDO, 9 noviembre, 2020 @ 11:36 am Reply

    Gracias Yerahmiel, muy estimado amigo, por todo el material interesante que nos envías. Aunque ya me he empezado a levantar, todavia tengo guardar sofá algún día más. Los voy a poder leer con más relax. A Ds gracias todos vamos mejorando. Creo que hoy sí podré conectarme.

    Un cordial abrazo desde Girona.

    Bernardo ________________________________

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