Y subió Moshé y Aharón, y Nadav y Avihú, y setenta de los ancianos de Israel y vieron al Dios de Israel y debajo de sus pies había como un pavimento de zafiro, semejante en pureza al mismo cielo” (Shemot 24:10)

Es evidente que tras las afirmaciones de este último versículo, hay secretos insondables. Se encuentran en él, cuestiones muy profundas. ¿Habla de los pies de .A.?

¿Moshé y los ancianos vieron al Dios de Israel? ¿Acaso no habíamos estudiado en Shemot 33:20, que no es posible ver a .A. sin morir como dice: “No podrás ver mi rostro, porque ningún hombre me verá y quedará vivo“? Nadie puede ver la Revelación Divina que lo que está preparado, sólo puede llegar a Él por su fe.

Shimshón Rafael Hirsch z”l, se preguntaba ¿quién posee la valentía para intentar dilucidar este versículo? Ibn Ezra sale al paso del problema diciendo que vieron pero en el sueño profético. Rashbam dice que vieron con sus ojos. Jizkuni, siguiendo el Midrash, dice que los ladrillos que tuvieron que confeccionar nuestros antepasados estaban manchados con la sangre de sus pies lastimados por las espinas, los abrojos, ortigas, aguijones y cardos que se encontraban en la capa de materia orgánica muerta entremezclada con tallos vivos que se acumula en la superficie del suelo y que usaban para hacer los ladrillos, incluyendo los restos de la placenta de los embriones que las madres perdían por la dureza del trabajo. Y esos restos estaban bajo los pies donde .A. se posaba, según lo que los ancianos veían en la superficie por sus ojos o sus sueños proféticos.

Unos hacen palacios en este mundo explotando sangrientamente al otro, otros necesitan elevarse para hacer palacios en el mundo venidero que pueda basarse en sus actos. El zafiro estaba allí para que .A. no “pueda” olvidarse lo que hicieron con sus hijos. La placa de zafiro, gritaba su presencia brindando su luz azul para que no haya olvido. Para la construcción del Trono de su Gloria, se usó ese material, el mismo que iba a permitir el grito de “haremos y oiremos” en la recepción de la Torá.

Todo el pueblo se desangraba unido en búsqueda de su objetivo que en Egipto se veía tan lejano. Pero, en las alturas no había olvido. Cuando Moshé, Aharón, Nadav, Avihú y los setenta sabios se acercan al Monte, ven visiones imposibles de concebir. Están envueltos en el espíritu de la profecía. ¿Era un ladrillo que hicieron los esclavos y que fuera llevado al trono? ¿El zafiro contenía la sangre derramada? – como lo expresa Yonatán ben Uziel tal como lo dijo Rashbam? Pero, a partir de la visión, Moshé se aleja y asciende sin compañía. “.A. le dijo a Moshé: «Sube a encontrarte conmigo en el monte, y quédate allí. Voy a darte las tablas con la ley y los mandamientos que he escrito para guiarlos en la vida.» Moshé subió al monte de .A., acompañado por su asistente Yehoshúa, pero a los ancianos les dijo: «Esperen aquí hasta que volvamos. Aharón y Jur se quedarán aquí con ustedes. Si alguno tiene un problema, que acuda a ellos.» En cuanto Moshé subió, una nube cubrió el monte, y la gloria de .A. se posó sobre el Sinaí. Seis días la nube cubrió el monte. Al séptimo día, desde el interior de la nube .A. llamó a Moshé. A los ojos de los israelitas, la gloria de .A. en la cumbre del monte parecía un fuego consumidor. Moshé se internó en la nube y subió al monte, y allí permaneció cuarenta días y cuarenta noches“. (Shemot 24:12-18).

1 Comment

  • Grace Nehmad, 11 febrero, 2021 @ 4:14 am Reply

    Fuertes imágenes que nos ayudan a dimensionar nuestras luchas terrenales y devolver el orden de prioridades alma. Gracias.

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