Reconocer los diferentes roles asignados a los individuos podría ayudar a aliviar parte de los problemas que afectan a la sociedad. Demasiadas personas anhelan el liderazgo y el ejercicio de posiciones de influencia, sin saber luego cómo ejercerlos con excelencia y tienen dificultades de aceptar la autoridad jerárquica. Pocos son los que aceptan el papel de “liderados”. Esa es la razón que provoca que entre en erupción el resentimiento que a veces llega a paralizar la razón y el funcionamiento de esas personas, las empresas y las instituciones y países. 

En nuestra parashá podemos ver que a pesar que rara vez pensamos en los hermanos de Yosef como la representación de la sumisión a la autoridad, de hecho lo hacen y podemos apreciar muy bien cómo la familia se enfrenta con situaciones inimaginables encontrando la manera de salir adelante. Quienes años atrás eran los mandamases, de pronto deben aceptar someterse a la autoridad, sin imaginarse en manos de quien se encontraba.

Pero… una vez que los hermanos descubren el papel de Yosef, aceptan su liderazgo de todo corazón y se muestran dispuestos a la reconciliación. 

Los roles han cambiado.

Recordemos que sus hermanos están tan celosos de Yosef que lo arrojan a un pozo y luego lo venden como esclavo a una banda de comerciantes midianitas que pasaban por allí. Después de una serie de altibajos, Yosef se convierte en el visir de Egipto y es responsable de salvar al país y a todo el Medio Oriente del hambre. Sus hermanos se ven obligados a venir a Egipto en busca de comida porque la hambruna ha golpeado con fuerza a Canaán y terminan parados frente a su hermano (a quien no todavía no reconocen) suplicándole por su vida. Cuando ya no puede soportar la emoción que está brotando por dentro, Yosef finalmente se les revela (para su gran sorpresa y miedo), y al hacerlo les dice lo que los seres humanos descubren raramente y muy pocas veces confiesan: “Había un propósito para lo que me pasó, y ninguno de nosotros lo sabía en ese momento”. Dios me envió delante para que pudiera salvar sus vidas y la vida de su padre.  

Cuando Yosef extiende la mano del perdón a sus hermanos, nos enseña que debemos tomar las experiencias de la vida que de otro modo serían aleatorias y darles un sentido de significado y propósito. O por lo menos, prestar atención a nuestra cotidianeidad para descubrir que no todo se debe a nuestros manejos omnipotentes. 

Yosef es un hermoso modelo para nosotros. 

Cada uno de nosotros tiene la oportunidad una y otra vez, de trascender las experiencias difíciles del pasado, de encontrar un sentido renovado de propósito y significado en nuestras relaciones, luchas, triunfos e incluso tragedias. Quizás esa sea la verdadera lección de estos episodios: Que no estamos atrapados por el pasado. Que no estamos condenados a atribuir un solo conjunto de significados a lo que nos sucede y a las elecciones que hacemos. 

Una lección para nosotros es concentrarnos en el cumplimiento de nuestros roles individuales en el mundo y servir a la humanidad lo mejor que podamos, en lugar de mirar a nuestro alrededor para ver cómo podemos superar a todos los demás adjudicándonos los méritos de nuestros aciertos. La otra, es saber, ocupar el lugar que nos toca, con mayor humildad, y con igual devoción.

 

1 Comment

  • Grace Nehmad, 31 diciembre, 2020 @ 3:15 am Reply

    Escuchar el llamado interior y no perderse en etiquetas exteriores competitivas! Gracias mi Rav!

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