El bastón de Yaakov es la base de la familia que sostenía el mishcán

Su bastón representa sin embargo la soledad del hombre de fe que sólo tiene al mishcán 

            Los Tosafistas, en el Daat Zekenim en Parashat Terumá (25: 5), citan un Midrash comentando que el beriaj hatijón – el haz central del Mishcán – fue hecho de la madera del bastón usado por Yaakov Avinu. En la oración de Yaakov antes de su temido encuentro con Esav (Bereshit 32:10), reflexiona sobre el hecho de que dejó Canaán con su bastón, y ahora regresaba a su patria con una gran familia y una gran fortuna. Este palo, según el Midrash, se utilizó en la producción de la viga central del Mishcán que se extendía de un extremo de la estructura a la otra (Shemot 26:28).

            ¿Qué conexión podría haber entre esta viga y el bastón de Yaakov? ¿Qué hizo que Jaza¨l dibujara esta asociación?

            Una explicación, tal vez, es que en la oración de Yaakov, su palo representa el origen, por así decirlo, de su familia. Comenzó con nada más que su bastón, y eventualmente este cayado, que le ayudó a viajar a Jarán, donde se casó y engendró hijos, produjo una familia. Simbólicamente, Yaakov representa las raíces compartidas de todo el Am Israel, el hecho de que todos provenimos de una fuente, compartimos el mismo destino, y por lo tanto debemos ver y conducirnos como parte de una sola unidad familiar.

La viga central del Mishcán representa la unidad entre Am Israel, nuestra unión en un solo grupo cohesivo. Así como el beriaj hatijón rodeó a todos los componentes del Mishcán, así es la Nación Judía unida por el “equipo de Yaakov”, nuestro origen compartido, y todos debemos vernos y tratarnos unos a otros bajo esta luz.

También podría haber una explicación adicional. Tárgum Onquelos traduce la palabra bemakli (“con mi bastón”) en la oración de Yaakov como “yejidi” – “solo”.

El bastón de Yaakov significa soledad. Tal vez la asociación dibujada por el Midrash pretende enseñar que el concepto de Mishcán, la experiencia de la unión con el Todopoderoso, depende de un sentimiento de “yejidi”, que estamos “solos” en relación con nuestro Creador. Incluso cuando somos bendecidos con la familia y las posesiones materiales, debemos sentir que nuestras vidas serían deficientes y faltarían sin el Mishcán, sin una relación significativa con Dios. Este sentimiento es el “beriaj hatijón”, la base y el fundamento de la experiencia del Mishcán. La noción de hashraat hashejiná, de que Dios reside entre nuestra nación, se basa en esta premisa básica: que estamos “solos” si no sentimos la presencia del Todopoderoso.

Aun cuando debemos sentir y expresar gratitud por todas nuestras bendiciones en la vida, también debemos sentir una necesidad genuina de la presencia de la Shejiná, para una significativa y significativa relación con nuestro Creador.


 

0 Comment

  • Grace Nehmad, 6 febrero, 2019 @ 6:39 pm Reply

    El deseo es grande de que esta dualidad se resuelva por sí misma. Como dices mi Rav, quizás es importante detenerse constantemente y reflexionarla y nodejarnos tragar por lo práctico, desarrollando lo espiritual a la par y regresando siempre a comprobar equilibrios.

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