El amor de Yitzjak por Rivká es la segunda mención del amor en la Torá

Irónicamente, la parashá de la Torá de esta semana, Jaye Sará (“la vida de Sará”), no trata de su vida, sino de su legado. Comenzando con la mención de su muerte y del luto de Avraham por ella, la parashá se centra principalmente en la primera historia de esponsales de la Torá, la de Yitzjak con su prima Rivká. La relación entre su compromiso y el matrimonio, y el legado de Sará se vuelve claro a medida que se desarrolla la parashá.

Algún tiempo después de la muerte de Sará,   “… Avraham dijo a su siervo, al más viejo de su casa, que administraba todo lo que tenía: “Pon tu mano, debajo de mi muslo” (Bereshit 24: 2). Era la persona encargada de supervisar su hogar y posesiones, que vaya a su patria para encontrar una esposa para Yitzjak entre los parientes paternos de Avraham “irás a mi país y a mis parientes, y tomarás esposa para mi hijo, para Yitzjak”. Avraham no enumera atributos físicos o cualidades personales que debería poseer la futura esposa de Yitzjak, pero deja en claro que la mujer seleccionada debe estar dispuesta a seguir al siervo de regreso a la tierra de Canaán “Solamente que no debes devolver a mi hijo a aquel lugar” (Bereshit 24: 8) para que las promesas dobles de Dios la progenie y la tierra pueden cumplirse.

En consecuencia, cuando el sirviente llega a Aram-Naharaim, le ruega al Dios de Avraham que lo ayude y pide una señal: si la niña a la que pide agua es la designada por Dios, ella debe responder ofreciéndole agua no solo a él, sino también a sus camellos “Lo que tiene que suceder es que la joven a quien yo diga: ‘Baja tu jarro de agua, por favor, para que yo beba’, y que realmente diga: ‘Bebe, y también daré de beber a tus camellos’, esta sea la que tienes que asignar a tu siervo, a Yitzjak; y mediante esto déjame saber que has ejecutado amor leal para con mi amo”.

Tan pronto como el criado ve a Rivká llenando su jarra del pozo, se acerca y le pide agua. Inmediatamente baja su cántaro para que pueda beber de él, y corre para sacar más agua para los camellos. Pudo haber sido su belleza y su juventud lo que primero atrajo al sirviente hacia Rivká, pero es su bondad y generosidad, reflejada en las palabras que ella hablaba y en la ansiedad con la que obtiene el agua lo convencen que ella es la elegida por Dios para Yitzjak.

Esta convicción se ve reforzada por el gran sentido de hospitalidad de Rivká, que descubre después de preguntar si hay algún lugar en la casa de su padre donde él, los hombres que lo acompañan y los camellos podrían quedarse. Ella responde que hay mucha paja y forraje para los camellos y espacio para que él y sus hombres pasen la noche.

Rivká luego corre a su casa para contarle a su familia acerca del visitante a quien Dios les envió “Y la joven echó a correr y refirió estas cosas a la casa de su madre” (Bereshit 24:28). Su generosidad y amabilidad con los animales son aparentemente más importantes para el sirviente que el parentesco, porque le da a Rivká los costosos regalos que trajo consigo antes de descubrir que su abuelo paterno, Najor, es el hermano de Avraham.

El amor de Yitzjak por Rivká es la segunda mención del amor en la Torá. La primera instancia, que aparece en la parashá anterior, se refiere al amor de un padre por su hijo (Bereshit 22: 2, donde Dios nota el amor de Avraham por Yitzjak “Y él pasó a decir: “Toma, por favor, a tu hijo, a tu hijo único a quien amas tanto, a Yitzjak, y haz un viaje a la tierra de Moriá”), mientras que aquí se describe como parte del vínculo entre el esposo y la esposa. Una vez que Yitzjak trae a Rivká a la tienda de Sará, ella se convierte formalmente en la matriarca y, gracias a su amor por ella, Yitzjak encuentra consuelo. Rivká no reemplaza literalmente a Sará, pero, como señala Rashí, “mientras la madre de un hombre esté viva, él está involucrado (afectivamente) con ella, “Yitzjak podría volver completamente a su propia vida y pensamientos solo después de la muerte de Sara, encontrando en su relación con Rivká un modo de recordar a Sará [y] rearticular las partes de su personalidad con ella). Al menos una fuente midráshica, anterior a Rashí por cientos de años, también hace esta conexión. Imaginándose anacrónicamente que Sará y Rivká persiguen lo que los Sabios rabínicos creían que eran mitzvot especiales dados por Dios a las mujeres, el midrash sostiene que “Mientras Sará vivió, hubo una bendición en su masa [jalá preparada ritualmente] y la lámpara solía arder desde la noche del sábado hasta la tarde del siguiente sábado [que ella, como mujer judía encendía]; cuando ella murió, estas cesaron, pero cuando Rivká llegó, regresaron. Y cuando la vio seguir los pasos de su madre… Yitzjak la llevó a la tienda “(Bereshit Rabá 60:16). Yitzjak necesitaba ser consolado no solo por el hecho de la muerte de su madre, pero también por la ausencia de la luz que ella le trajo, a través de su piedad, amabilidad, amor, energía que afirma la vida y presencia física.

Es una luz que Rivká reaviva.

Por eso, también nosotros nos inspiramos en sus acciones y en sus personalidades.

1 Comment

  • Grace Nehmad, 13 noviembre, 2020 @ 3:04 am Reply

    Muy importante hacernos conscientes de la luz que nos traen las personas y nuestra unión con ellas! También es tener fe en que lo que la vida nos aproxima en seres y compañías en actividades y desarrollo es lo que nuestra alma necesita para crecer y .A. nos acompaña en todo momento.

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