Parashat Shemot, que abre el segundo libro del Jumash, comienza con las
palabras:”Y estos son los nombres de los hijos de Israel”…

Ovadia de Sforno
el comentarista italiano del siglo XVI enfatiza el valor intrínseco de la esencia
del nombre y su significado en la vida de quien lo porta, y escribe: Los
mencionados aquí son dignos de ser identificados por su nombre porque cada
uno de ellos es digno de consideración como hombre, su nombre indica su
imagen personal.
A la luz de este hecho, estamos desconcertados, y tal vez no
comprendemos realmente el significado del fenómeno de que el mayor profeta
que surgió en Israel, lleva un nombre que no le dieron sus padres ni el Señor,
sino una mujer gentil.

Está escrito en Shemot Raba (1:26)” Y llamó su nombre Moshé… Porque del agua lo saqué”. ¿Acaso su padre y su madre no le pusieron un nombre antes? Sí. Pero el Santo, bendito sea, recompensa a los que realizan buenas acciones, en este caso la de la hija de Faraón. Incluso aunque Moshé tenía muchos nombres, a lo largo de la Torá, se le llama sólo
por el nombre que le asignó Batya (algunos pronuncian Bytia), hija del faraón, e incluso el Santo Bendito sea, no lo llamó por ningún otro nombre que Moshé.
Rabí Shimón ben Pazi (Bavli, Meguilá 13a) nos trae los nombres adicionales de Moshé (Yered, Gador, Jever, Sojo, Yekutiel y Zanoaj) que nos son conocidos por la Drashá de en un pasaje del Libro de Divrey Hayamim, pero en toda la Torá se usa exclusivamente el nombre dado por la hija del faraón.
Así leemos en la guemará: “incidentalmente a la exposición de la palabra Yehudí como alguien que repudia la idolatría, la Guemará relata que cuando el rabino Shimón ben Pazi presentó su exposición del libro de Divrey Hayamim, se dirigió al libro de Divrey Hayamim y dijo lo siguiente: Todas tus palabras son una, y sabemos exponerlas.

Esta introducción hacía referencia al hecho de que el libro de Divrey Hayamim no siempre se puede interpretar literalmente, sino que requiere una explicación, ya que el mismo
individuo puede ser llamado con varios nombres diferentes, como en el siguiente versículo: “Y su esposa HaYehudiyya dio a luz a Yered, el padre de Guedor y Jeber, padre de Sojo, y YeKutiel, padre de Zanoaj. Y estos son los hijos de Bitía, hija de Faraón, a quien tomó Mered”(I Divrey Hayamim 4:18).

¿Por qué es ella, a quien se nos dice al final del versículo que era Bitía la hija
de Faraón, conocida como Yehudiya? Porque ella repudió la adoración de
ídolos, como está escrito: “Y la hija de Faraón descendió para lavarse en el
río” (Éxodo 2:5), y Rabí Yojanan dijo: Ella bajó para lavarse y purificarse de los ídolos de la casa de su padre. La Guemará entiende que todos los nombres a los que se hace referencia en el versículo como hijos de la hija de Faraón se refieren a Moshé, como se explicará pronto. La Guemará pregunta: ¿La hija del faraón dio a luz a Moshé? ¿Pero no lo crio ella simplemente? Más bien, te está diciendo que con respecto a cualquiera que
críe en su casa a un niño o una niña, huérfanos, el pasuk le atribuye crédito
como si lo hubiera dado a luz.
La Guemará explica cómo todos los nombres de hecho se refieren a Moshé: “Yered”; este es Moshé, y ¿por qué se llama Yered? Porque el maná descendió [yarad] para el pueblo judío en sus días. También fue llamado “Guedor”  porque cercó [gadar] las brechas del pueblo judío. Fue llamado “Jeber” porque conectó [jiber] al pueblo judío con su Padre Celestial. Se le llamó “Soco” porque era para el pueblo judío como un refugio [sucá] y un
escudo. Fue llamado “Yekutiel” porque el pueblo judío confiaba en Dios [kivu laEl] en sus días. Por último, fue llamado “Zanoaj”; porque hizo que se ignoraran las iniquidades del pueblo judío [hizniaj]. La Guemará señala que las palabras “padre de” aparecen tres veces en ese mismo versículo: “Y su esposa Hayehudiya dio a luz a Yered, padre de Guedor, a Jeber, padre de Soco, y a Jekutiel, padre de Zanoaj”
Esto enseña que Moshé fue un padre para todo el pueblo judío en tres aspectos: un padre en la Torá, un padre en la sabiduría y un padre en la profecía.
El versículo antes mencionado dice: “Y estos son los hijos de Bitías, hija de Faraón, a quien Mered tomó”. La Guemará pregunta: ¿el marido de Bitías se llamaba Mered? ¿No se llamaba Caleb? Más bien, el versículo alude a la razón por la que Caleb se casó con Bitías. El Santo, Bendito sea, dijo: Que Caleb, que se rebeló [marad] contra el consejo de los espías, venga y se case con la hija del Faraón, que se rebeló contra los ídolos de la casa de su padre…
Incluso en la epifanía de la zarza ardiente, donde Moshé merece la revelación de Dios que es cambiar el rumbo de su vida, encargándole una misión sin precedentes, nos sorprende descubrir que esta acción no va acompañado de un cambio de nombre. En el Libro de Bereshit vemos que un cambio significativo en la vida de los patriarcas suele ir acompañado de un mandato divino de cambiar el nombre: “Ya no serás llamado por tu nombre
Abram; tu nombre será Avraham, porque he hecho padre de multitud de naciones” (Bereshit 17: 5);”Y el Señor le dijo, tu nombre es Yaakov; tu nombre ya no será Yaakov, sino que Israel será tu nombre, y Él llamó su nombre Israel” (Ibíd. 35:10). La pregunta, entonces, es por qué no hay cambio de nombre cuando el Señor pide a Moshé que libere a la nación israelita de Egipto, y por qué no hay cambio de nombre antes de la entrega de la Torá.
A la luz de las palabras del Sforno sobre el reflejo de su nombre al carácter del hombre sugerimos la siguiente explicación: Moshé fue salvado por una mujer gentil que se rebeló contra las órdenes de su padre porque no podía sufrir la injusticia de matar a todos los hijos varones. Su compasión por Moshé era mayor que su afiliación nacional.
Rab Shimshón Rafael Hirsch escribe: “Y el niño creció, y ella lo trajo a la hija de Faraón y él se convirtió en un hijo para ella, y llamó su nombre Moshé, ´Porque del agua lo saqué&´ (Shemot 2:10).

Al dar este nombre, ella quisodecir: Que nunca en toda su vida olvide que fue arrojado al agua y fui sacado por mí. Así, a lo largo de su vida tendrá un corazón bondadoso, sensible al sufrimiento del otro y siempre dispuesto a ser un salvador en tiempos de angustia, ser “uno que saca”.
En otras palabras, no hay necesidad de un cambio de nombre porque la principal misión de Moshé en la vida ya es inherente al nombre que recibió de Batya, hija del Faraón, es decir, estar en sintonía con las necesidades del otro, proteger y liberar a los débiles. Esta misión no se limita solo a la nación  israelita.
Es interesante notar que no solo fue el nombre que Moshé recibió de una figura femenina. La lectura de la Biblia nos enseña que Moshé les debía la vida a varias mujeres, comenzando con Yojeved su madre y Miriam su hermana, pasando por Batya, hija del faraón, y terminando con Tzipora, hija de Yitró. Es razonable suponer, por lo tanto, que Moshé, a través de su preocupación por los débiles, es particularmente sensible al estatus de las mujeres y su destino. Estas cualidades fueron asimiladas a la personalidad de
Moshé y somos testigos de cualidades como la búsqueda de justicia y la tolerancia cero por la injusticia. Al llegar a la madurez sale al encuentro de sus hermanos. Su primer paso es la intervención contra un egipcio que golpea a un hebreo, seguido de una intervención adicional en un altercado entre dos hebreos. Ambas acciones se tomaron desde una posición de relativa fuerza, Moshé era miembro de la casa de Faraón. Diferente fue la situación cuando Moshé salvó a las hijas de Yitro; entonces no era más que un refugiado errante que huía para salvar su vida. Moshé revela plenamente la personalidad que
evoca su nombre; no puede quedarse al margen y presenciar la violencia de los hombres contra las mujeres. Según Rashí, la violencia de los pastores de Midián contra las hijas de Yitro fue el resultado de la excomunión de la familia de Yitro. El motivo de dicha excomunión estaba relacionado con la decisión de Yitró de descartar la idolatría, a pesar de que era un sacerdote de alto rango de la religión de Midián.
En este evento, entonces, vemos el fenómeno (familiar para nosotros también hoy) de la arrogancia disfrazada de religiosidad y la agresión masculina contra las mujeres. Es importante señalar, en cualquier caso, que la Torá vincula este fenómeno a la práctica idólatra, y quien se levanta contra él con todo su poder y a pesar de los peligros, es el más grande de todos los profetas, nuestro maestro Moshé, leal a su personalidad y fiel a su nombre.

2 Comments

  • Grace nehmad, 7 enero, 2021 @ 12:47 am Reply

    Muy importante mi Rav! Qué complejo el tema de violencia contra las mujeres y a la vez deberles la vida en diferentes relaciones. Mucho por hacer en este tema y en el de la idolatría y falsa religiosidad…

  • Aliza, 7 enero, 2021 @ 8:43 pm Reply

    Maravillosa interpretación!!! Gracias

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