Traducimos la palabra hebrea malaj como ángel. Pero, en nuestros textos sagrados el sentido que tiene generalmente es el de mensajero, pero, que en nuestras fuentes también asumen figuras fantásticas.

Nuestra primera concepción del malaj, es que se trata de seres sobrehumanos, que asumen naturaleza humana y que llegan a materializarse en una forma que corresponde a la del entorno de la misión a cumplir. 

Los ángeles son poderosos y terribles, dotados de sabiduría y conocimiento de todos los acontecimientos terrenales, correctos en su juicio, santos, pero no infalibles; porque luchan entre sí, y Dios tiene que hacer las paces entre ellos. 

Yaakov tuvo la capacidad para encontrarse con esos mensajeros en tres momentos decisivos de su vida, lo que confirma la dimensión espiritual de las decisiones que cambiaron su existencia.  

El primer encuentro de Yaakov con los mensajeros tiene lugar después de que decide escapar de la ira de su hermano Esav huyendo de su casa en Beersheva al lugar de nacimiento de su madre Rivka, Harán en Siria. Una noche en el camino, tiene un sueño en el que imagina una escalera que conecta la tierra con el cielo con ángeles subiendo y bajando. Allí, en un lugar al que llamó Bet-El, la Casa de Dios, Yaakov entiende su experiencia onírica como una expresión de su esperanza de que Dios estaría con él en su viaje.

El segundo encuentro tiene lugar décadas después de su regreso a la Tierra de Israel desde Harán. Después de hacer un tratado de paz con su suegro, Labán, y compartir las bendiciones y los mejores deseos, “Y Yaakov se fue por su camino y le salieron al encuentro ángeles de Dios, y dijo Yaakov: cómo quien vio un campamento de Dios es esto, por tanto, llamó el nombre del lugar Majanaim” (32:1-2). Este encuentro pacífico refleja el estado mental y espiritual de Yaakov después de que resolvió una larga serie de disputas con Labán.

El tercer encuentro, tiene lugar poco después. Yaakov, después de escuchar que Esav, su hermano, vendría a su encuentro, pone en marcha una serie de planes con los que espera apaciguar a su hermano y proteger a su familia. Permaneciendo solo en el otro lado del río Yaboc, Yaakov lucha toda la noche con un ser celestial. Aunque está herido en la lucha, Yaakov no suelta a esa persona hasta que obtiene su bendición. Aquí, el encuentro angelical refleja la ansiedad de Yaakov por lo que podría suceder al día siguiente. Su experiencia espiritual no fue en absoluto pacífica, pero le confirmó que se había convertido en un hombre nuevo, con un nombre nuevo, por sus elecciones de vida.

Cada una de estas reuniones tiene lugar después de que Yaakov decide un curso de acción. Los mensajeros no se materializan para decirle qué hacer. Solo aparecen como una confirmación espiritual de una decisión significativa que ya ha tomado para cambiar su vida. Los ángeles no lo dirigen, sino que lo encuentran. Esta visión del encuentro angelical es mucho más empoderadora que la que encontramos a menudo en la cultura popular. En lugar de depender de los ángeles para guiarnos, protegernos y sostenernos en nuestro viaje terrenal, podemos tomar las decisiones de vida que nos ponen en contacto con los mensajeros celestiales. Las decisiones que tomamos en nuestra vida tienen una dimensión espiritual.  

La vida es dura y las decisiones que tomamos no son fáciles, por lo que no podemos esperar que nuestra vida espiritual, sea siempre serena. Habrá ocasiones en las que nosotros, como Yaakov, tal vez nos encontremos tomando decisiones que nos traigan paz y sean buenas para nuestras familias y a nuestra comunidad. En esos momentos, nosotros también podemos sentir que compartimos nuestro hogar con ángeles en un lugar celestial. Pero, en esas ocasiones en las que acabamos de tomar decisiones importantes y difíciles con resultados impredecibles, nosotros, como Yaakov, podemos pasar toda la noche luchando con nuestros ángeles mientras aprendemos a aceptar las decisiones que hemos tomado.

Los ángeles de Yaakov no son gentiles espíritus guardianes que lo protegen durante las aventuras de su vida. Son agentes espirituales que le recuerdan que las decisiones que toma en la tierra tienen un profundo significado espiritual para su vida y para las vidas de quienes ama. Los ángeles de Yaakov son los mensajeros que nos ayudan a descubrir lo sagrado en los momentos decisivos importantes de nuestras vidas. Que nosotros, como Yaakov, seamos bendecidos con la percepción espiritual que se convierta en un don angelical.

1 Comment

  • Bruria, 15 diciembre, 2020 @ 9:33 am Reply

    El miedo al rechazo de Esav, la cobardía de enviar primero sus posesiones, ganado, exclavos, concubinas e hijos, al encuentro con Esav, y quedarse en retaguardia para poder escapar ante un posible enfrentamiento con su hermano, produjo en Yacob un estado de stress ,que junto a la convicción de hacer lo correcto, produjo un estado místico de lucha entre su conciencia y sus miedos, creando una lucha entre un enviado divino y el. El enviado divino es su propia conciencia empapada de espiritualidad?
    Nuestras propias luchas internas pueden crearnos problemas de salud físicos y psicológicos al no encontrar la paz, espero que podamos llegar al nivel espiritual de Yacob y poner paz en esta existencia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *