El Sermón, H. H. R. Moisés Cohen d’Azevedo 

y el Orden de la Oración

El Sermón, del rabino Moisés Cohen d’Azevedo y el Orden de la Oración especial recitadas en la sinagoga hispano-portuguesa, de Londres, el viernes 13 de diciembre de 1776, que corresponde a 3 de tevet, 5537, a pedido del rey Jorge III, nos llega hoy en su versión comentada al español que se habla en nuestro tiempo.

El rabino Yerahmiel Barylka y el investigador y prolífico escritor Don Francisco Osorio Acevedo se unieron para rescatar de los archivos y poner en conocimiento de nuestra generación el texto que escrito hace 245 años no ha perdido su importancia ni su actualidad.

Valga el ejemplo de esta frase “La guerra es un azote terrible para la humanidad. Además del derramamiento de sangre que generalmente ocurre en todas las confrontaciones, siempre viene acompañada por otras calamidades que también alcanzan a todos los individuos de una u otra manera. La ruina del comercio, la pérdida de fortunas y opulentos estados, el aumento de impuestos y tasas que necesariamente impone el gobierno para los pagos de intereses de los fondos necesarios para sostener la guerra… todo contribuye a causar una carestía general de los alimentos y demás cosas necesarias de la vida, de manera que todos padecemos en mayor o menor grado. Si esto ocurre cuando la confrontación bélica sucede entre países contrarios, ¿cuánto mayores son las calamidades y desgracias propias de las guerras civiles? Pues sea cual fuere el resultado, la pérdida y el daño son ciertos y seguros, mientras que el posible beneficio siempre será muy dudoso e incierto.”

Eran tiempos del rey Jorge III, monarca de Gran Bretaña e Irlanda y de Hannover (Londres, 1738 – Windsor, 1820) que sucedió a su abuelo, Jorge II en 1760. El joven e inexperto rey orientó su política empleando la corrupción, el patronazgo y el fraude electoral para hacerse con un grupo de partidarios que controlaran el Parlamento y gobernar personalmente. Jorge III empezó su política exterior firmando apresuradamente la paz con Francia en la Guerra de los Siete Años (1756-63), sin contar con el parecer de su aliada Prusia; más tarde hubo de enfrentarse al descontento de los colonos norteamericanos, asunto que llevó torpemente, haciendo aumentar la presión fiscal a despecho de las libertades tradicionales de las Trece Colonias. Su obstinación condujo a la Declaración de Independencia, justificada según los rebeldes por la tiranía del rey (1776). Tras una larga guerra hubo de reconocer la independencia de los Estados Unidos de América por el Tratado de Versalles (1783). Afectado por una enfermedad mental que ya le había trastornado en 1765 y en 1788-89, el rey quedó completamente enajenado en 1810.

El rabino debió cumplir con la orden del monarca y de una manera magistral supo, citando fuentes bíblicas y talmúdicas, presentar una pieza de retórica que no renuncia a sus principios ni a los valores del judaísmo. Es una prédica que todo rabino debería estudiar antes de pararse por primera vez frente al púlpito. 

Hoy está al alcance de los estudiosos de la historia y la religión y de todo quien desee gozar de la cultura de los judíos expulsados de España y Portugal, que no perdieron su cultura hispánica y siguieron la tradición de los poetas peninsulares, doctos en el conocimiento de las fuentes del judaísmo.

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