Shabat Zajor

Zajor

Zajor, el maftir del shabat anterior a Purim, nos enseña recordar que debemos eliminar a Amaleq. Es la única lectura de la Torá en todo el año que todos, hombres y mujeres, estamos obligados a escuchar por ser un precepto explícito de la Torá.

El Sfat Emet, Yehuda Arye Leib Alter de Gur (1847-1905) pregunta: ¿Cómo podemos cumplir nuestra obligación de eliminar a Amaleq, después que el rey asirio Senaquerib, llevó a cabo movimientos masivos de las poblaciones que conquistó, y ya no podemos identificar a los amalecitas? Y nos dice que la esencia de “recordar” se encuentra en la conciencia, y la vitalidad interna de la persona, en un estado de conciencia y no de manera fortuita.

“Acuérdate de lo que hizo Amaleq contigo en el camino, cuando salías de Egipto; de cómo te salió al encuentro en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún temor de Dios. Por tanto, cuando .A. tu Dios te dé descanso de todos tus enemigos alrededor,…borrarás la memoria de Amaleq de debajo del cielo; no lo olvides” (Devarim 25: 17-19). Si debemos actuar frente a Amaleq cuando no tengamos enemigos alrededor, significa que Amaleq está dentro de nosotros, presumiblemente en nuestros pensamientos reprensibles. Resulta más fácil identificar sucesores que siguen el camino de los amalecitas en todas las generaciones, particularmente cuando es fácil identificarlos cuando no tenemos descanso de los enemigos que nos rodean… Pero, la lectura escueta del texto no parece indicar esa actitud.

¿Cuáles podrían ser estas ideas censurables que debemos eliminar? Al acusar a Amaleq, la Torá dice acerca de él: “¿Qué te sucedió “asher korjá” -cuando estabas en el camino-, después de que saliste de Egipto?” La palabra clave aquí es “korjá“. Además de su significado literal (“sucedió contigo”), también tiene otras alusiones. Amaleq “te enfrió” (de la palabra “kor” –frío), reduciendo la calidez de tu relación con Dios y también del vocablo “mikré” – casualidad.

Por lo tanto, la táctica que Amaleq empleó para reducir la intensidad de nuestra relación con Hashem fue inducirnos a pensar que el mundo está gobernado por mikré -eventualidad, contingencia, emergencia- y no por hashgajá -Divina Providencia- y supervisión.

La guematria -el valor numérico de las letras que forman la palabra- “Amaleq”, resulta ser la misma que el de las letras que forman la palabra “safek” –duda-. El Sfat Emet dice que la Torá nos aconseja evitar un peligro grave en el que podemos caer fácilmente y es ver la vida como una serie de eventos aleatorios y fortuitos, sin sentido. Safek en este caso es la duda sobre si la vida tiene algún significado o propósito.  

Estas lecturas del Sfat Emet de no vivir de manera casual y circunstancial, se ajusta perfectamente con uno de los temas de Purim.

Purim es: “la fiesta del sorteo”. Este nombre proviene de las “suertes” que Hamán echó para determinar la fecha de nuestra aniquilación. Goral puede significar un evento aleatorio, una posibilidad puramente casual. También, a veces, se refiere al destino inevitable. En ese sentido, goral ve nuestras vidas como gobernadas por fuerzas arbitrarias más allá de nuestro control.

Ambos significados van en contra de nuestra perspectiva filosófica.

Una perspectiva de la Torá ve nuestras vidas gobernadas por la Providencia Divina individualizada, que es susceptible de ser influenciada por nuestra conducta. Por lo tanto, el mismo nombre de Purim sugiere (de una manera típicamente oculta como otros motivos de la Meguilá) que al eliminar a Amaleq, podemos vivir en la constante conciencia de Hashem.

El rey Shaúl pecó cuando permitió que Agag, el rey amalecita viviera pese que debía atacar a Amaleq “y no perdonar a nadie…” (1 Shmuel 15: 2-3). Sin saberlo, dejó en vida al ascendente de Hamán “hagaguí”, el archienemigo de los judíos en la historia de Purim. Shmuel fue quien terminó con Agag en Guilgal (1 Shmuel 15:34).

La piedad hacia los asesinos hace que se reproduzcan y que sus sucesores sean peores todavía que quien los antecedió. Y no quedó más remedio que los judíos “hirieran a todos sus enemigos a filo de espada, con matanza y destrucción” en un legítimo acto de auto-defensa. 

En Purim, -la parte más oscura de la noche en la que desearon exterminarnos- la desesperación es liberada por el optimismo.

 “Para los judíos fue día de luz y alegría, de gozo y gloria”. “Y estos días debían ser recordados y celebrados por todas las generaciones, por cada familia, cada provincia y cada ciudad; y que estos días de Purim no dejaran de celebrarse entre los judíos, ni su memoria se extinga entre sus descendientes”.

Borrar a Amaleq (sea cual fuere la interpretación que elijamos), nos salvará de esos callejones sin salida que afectan nuestra existencia tan frecuentamente.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Grace Nehmad dice:

    Muy importante mi Rav! Eliminar toda dida de nuestros corazones, todo Amalec y servir a Hashem. Amalec es también todo espejismo que pueda alejarnos de Hashem. Que siempre tengamos fuerza y claridad! Sufro porque tengo piedad por los malvados pues siento que me da mucha pena que hayan perdido el camino y nadie los logre despertar de su oscuridad y nos culpo de no saberlos despertar…

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  2. QUERALT MERINO, BERNARDO dice:

    Muchas gracias, muy estimado amigo Yerahmiel. Un fuerte abrazo. Bernardo

    ________________________________

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