Behar

La tierra descansa

Si algunos comentaristas modernos hablan del Shabat como el reino del tiempo, Eretz Israel, es el reino del espacio. Los judíos en la golá viven en el tiempo marcado por Shabat y las festividades, los ayunos y los novilunios, los de Israel pueden también vivir su judaísmo en el espacio.

Si la santidad generalmente se percibe como un valor subjetivo — la reverencia que acordamos a un momento específico, en nuestra parashá la santidad es objetiva. La tierra de Israel — es intrínsecamente sagrada, y nos obliga relacionarnos a ella como santificada.

Mientras que Parashat Behar se ocupa de los mandamientos de shmitá (el año Sabático) y el año del jubileo, Parashat Bejukotai se ocupa de la recompensa por observar estos mandamientos. En Parashat Behar, la tierra por sí misma recibe la orden de descansar [Algunos tienen la idea que la tierra es la que debe descansar, por lo que tampoco puede ser trabajada por las personas que están exentas de cumplir con las mitzvot. (Maharshal, Jojmat Shlomó, Baba Metzia 90b; Mitzvá 325 de Minjat Jinuj. Otros dicen que la obligación incumbe solamente a las personas, que no deben trabajan sus tierras, ver Shabat Haaretz, vol. 1.1].

La tierra es el objeto del mandamiento, los seres humanos son los que llevan a cabo.

Hay un nivel más alto, sin embargo, en el cual la tierra se convierte en un sujeto. Es como si la tierra fuera una cosa viva, capaz de recibir órdenes, de actuar, de obedecer preceptos o de transgredirlos, capaz de recibir a las personas por su propia voluntad y de arrojarlas de su seno. Esto encuentra la expresión en la Halajá que prohíbe vender las regiones agrícolas de Israel a los gentiles porque no tienen la obligación de pagar trumá y maaser. [Avodá Zará 21a]. Así también se expresan las Escrituras en varios lugares, en las prohibiciones contra incesto, (“Porque esta tierra se ha corrompido, por tanto, he castigado su iniquidad sobre ella, y la tierra ha vomitado a sus moradores Vaikrá 18:25), y en la severidad con la se condena el crimen. [‘Así que no contaminarán la tierra en que están; porque la sangre contamina la tierra, y no se puede hacer expiación por la tierra, por la sangre derramada en ella, excepto mediante la sangre del que la derramó. ‘Y no contaminarán la tierra en que ustedes viven, en medio de la cual Yo habito, pues Yo, .A., habito en medio de los hijos de Israel.” (Bemidbar 35:33-34)] En los últimos dos casos, la tierra como que reacciona a las violaciones severas de su santidad arrojando fuera de ella a los incumplidores. La Torá impone el mandamiento del descanso de la tierra, pero permite que ‘Lo que nazca espontáneamente después de tu cosecha no lo segarás, y no recogerás las uvas de los sarmientos de tu viñedo; la tierra tendrá un año de reposo. ‘Y el fruto del reposo de la tierra les servirá de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a tu jornalero y al extranjero, a los que residen contigo. ‘También a tu ganado y a los animales que están en tu tierra, todas sus cosechas les servirán de alimento. (Vaikrá 25: 5-7)

¿Cuál es la significación de este descanso? Uno no puede suponer que la tierra cese toda su actividad. En el año sabático los árboles no detienen su crecimiento, ni las flores su floración, o las malezas su crecimiento. De hecho, las Escrituras nos dicen explícitamente: “Y el fruto del reposo de la tierra les servirá de alimento: a ti… ” (Vaikrá 25:6) ¿Si nada crece, cómo sería posible comer? Así podemos concluir que la tierra no cesa su actividad normal, sino que en el año de shmitá elimina por un año su esclavitud al trabajo que las personas le imponen. Ese es el sentido del descanso de la tierra, sentido que aparece explícitamente en los versículos siguientes: ‘Además, la tierra no se venderá en forma permanente, pues la tierra es Mía; porque ustedes son sólo extranjeros y peregrinos para conmigo. ‘Así que en toda tierra que ustedes tengan en propiedad, proveerán para que la tierra pueda ser redimida”. (Vaikrá. 25:23). Los años sabáticos y del jubileo tienen el mismo racional subyacente: la Tierra debe regresar a su Verdadero Dueño. [Sanedrín 39 a].

El castigo para no observar los mandamientos de shmitá consiste en pagar su deuda a la tierra. La tierra demanda a los que la han estado explotando. “Entonces la tierra gozará de sus días de reposo durante todos los días de su desolación, mientras que ustedes habiten en la tierra de sus enemigos; entonces descansará la tierra y gozará de sus días de reposo.

’Durante todos los días de su desolación la tierra guardará el descanso que no guardó en sus días de reposo mientras habitaban en ella” Vaikrá. 26:34. Quien no reconoce por las buenas quien es el verdadero dueño, y no cumple con sus obligaciones, es desalojado, y las obligaciones se cumplen sin él, hasta que es autorizado a regresar. En Vaikrá 25:42 leímos: “Porque ellos son Mis siervos, los cuales saqué de la tierra de Egipto; no serán vendidos en venta de esclavos”, si son esclavos de D-os nadie los puede esclavizar”…, pero si se olvidan de ello, el precio puede ser muy alto.

En II Divrei Hayamim 36: 19-21 leímos “Y quemaron la casa de D-os, derribaron la muralla de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos valiosos. A los que habían escapado de la espada los llevó a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos hasta el dominio del reino de Persia, para que se cumpliera la palabra de .A. por boca de Irmiahu, hasta que la tierra hubiera gozado de sus días de reposo. Todos los días de su desolación la tierra reposó hasta que se cumplieron los setenta años”. No en vano, los sabios del Talmud establecieron en Shabat 33 a que “por los pecados de shmitá – fueron exiliados”.

Dos son las causas del mandamiento: Una social, otra metafísica. El descanso de la Tierra significa la abolición de las transacciones de los frutos durante un año y con esa abolición, la de las diferencias entre quienes la trabajan y quienes usufructúan del trabajo. Es una verdadera revolución social que se completa con el Jubileo, año de la Reforma Agraria según la Torá. Shmitá posibilita la ruptura de las diferencias entre los estratos sociales. Pero el aspecto social no podría realizarse si no se reconoce previamente que hay un Dueño, Patrono y Señor. En este año, le devolvemos su pertenencia de su propiedad. Es el año del gran acto de fe. El servir a D-os no es esclavitud, es nuestro destino.


Apoyar y sostener al extranjero y al residente que comparten nuestro espacio de residencia-

 “Y en caso de que tu hermano empobrezca y por eso se halle económicamente débil al lado tuyo y vacile su mano, entonces tienes que sustentarlo, residente forastero y poblador, tiene que mantenerse vivo contigo.” Vaikrá 25:35

Está más que claro que la Torá nos obliga a apoyar y sostener no sólo a nuestros hermanos sino también al extranjero y al residente que comparten nuestro espacio de residencia. Ellos tienen derecho a residir en la tierra y a participar de su bienestar. A la solidaridad y al cuidado. El Rambam agrega: “Uno debe actuar hacia los extranjeros residentes con el mismo respeto y la bondad amorosa que hacia un   judío” (Hiljot Melajim 10: 12).

Esta norma desborda ampliamente las reglas pragmáticas de lo que hoy llamaríamos “buenas relaciones comunitarias y ciudadanía activa” en una sociedad multiétnica y multicultural y que en el lenguaje de nuestros sabios se llamó “darjei Shalom”. Esta indicación no está basada en la tradición ni en la jurisprudencia sino en la inmediatez de resolver cuestiones conflictivas inherentes a las relaciones con los gentiles -aún si fueran paganos-, con todos los seres humanos y con los residentes comunes a la misma zona. Esas reglas surgen de una cuestión pragmática fácil de comprender, pero no en principios morales ni religiosos.

Sin embargo el mandamiento citado, nos ordena a ser justos y éticos y no por conveniencia o como estrategia de sobrevivencia, sino porque es una obligación moral. 

Recordemos que el Talmud en (Baba Metziá 59b), nos recuerda que en el texto bíblico aparece una sola vez la obligación de amar a nuestro prójimo pero, en treinta y seis, amar al extranjero. Incluso hay quien cuenta 46 referencias al extranjero a lo largo del Pentateuco (Ver Tosafot allí). 

Rabí Jaim ben Atar, el autor de Or Hajaim explica el valor ético del versículo, ejemplificando las negociaciones de Abraham en la adquisición de la sepultura de Sara, derivadas de principios sobreentendidos del derecho de sepultar a los muertos, cuando no había expresado su voluntad de residir permanentemente allí, haciendo el principio universal y recíproco: “así como tú tienes la obligación de comportarte generosamente con tu vecino, la tiene él para contigo”.

Los derechos de las minorías son la mejor prueba de una sociedad libre y justa. Pocos, quienes como nosotros fuimos esclavos antes de ser pueblo y extranjeros en los largos siglos del Exilio, lo sabemos porque lo sufrimos en nuestra carne y no lo olvidamos. 

Ahora tenemos la oportunidad de comportarnos siguiendo al versículo también en la Tierra en la que somos mayoría. No está de más recordar la norma y tratar de aplicarla siempre y donde podamos.


Daño emocional

El rav David Silverberg nos enseña que la Torá en Parashat Behar (25:17) manda, “Velo tonu ish et ajiv” (“Una persona no maltratará a su compañero”), que Rashí, citando a Jaza”l (Torat Cohanim), interpreta como una referencia a onat devarim – causando daño emocional a través del habla. El pasuk concluye: “temerás a tu Dios”, y Rashí explica que la Torá aquí exige honestidad con respecto a la prohibición de “lo tonu”. A menudo sucede que causamos angustia emocional a otra persona sin ninguna intención, sin darnos cuenta de eso. Las palabras que hablamos fueron perjudiciales. No siempre podemos prever la forma en que se interpretarían nuestras palabras, y no siempre somos conscientes de los antecedentes u orientación particulares de una persona que podrían hacerla vulnerable emocionalmente. La Torá reconoce nuestra capacidad limitada para reconocer el impacto emocional de nuestras palabras en cualquier individuo, y así concluye este mandato advirtiendo: “temerás a tu Dios”. Si bien no somos responsables de los errores verdaderamente inocentes, debemos ser responsables y honestos en nuestra conducta social, y hacer un esfuerzo sincero para evitar causar daño a través de nuestras palabras. La obligación de “temer a tu Dios” significa que no debemos fingir inocencia, a sabiendas, causando angustia emocional a las personas, pero fingiendo que este resultado no fue intencional.

            Es interesante notar el contraste entre la interpretación de Jaza”l de este comando y la simple lectura del pasuk. El significado simple de este mandamiento es que se refiere a las leyes anteriores, que discuten las transacciones de propiedad, ya que se ven afectadas por la observancia de yovel. La ley de yovel requiere que los compradores devuelvan la tierra comprada al propietario original al inicio del año jubilar, y la Torá ordena tomar en consideración la eventualidad del retorno de la tierra   al establecer un precio de venta de la tierra. La Torá comienza esta discusión ordenando, “al tonu ish et ajiv” (“Ahora bien, en caso de que ustedes vendieran mercancía a tu asociado o estuvieran comprando algo de mano de tu asociado, no se hagan injusticias unos a otros” Vayikrá 25:14), advirtiendo sobre no aprovecharse de los compradores que compran tierras antes de llegar al nivel más alto. Más tarde, luego repite, “velo tonu ish et amito”, una repetición que parece estar destinada a enfatizar, aunque la lectura del pasuk de que hace el midrash, como hemos visto, la interpreta como una referencia a onaat devarim.

            Establecer un precio justo para la compra de tierras cuando se aplique la ley de los años es algo muy específico y claro. Como lo explica la Torá (“En proporción con el gran número de años él debe aumentar el valor puesto para su compra, y en proporción con el número reducido de años él debe reducir el valor puesto para su compra, porque el número de las cosechas es lo que te está vendiendo” Vayikrá 25:16), el vendedor debe establecer el precio de acuerdo con el número de años que quedan antes del Yovel cuando la tierra retorna al propietario original, que es el número de años durante los cuales el comprador disfrutará de los derechos sobre la propiedad. Uno evita tomar ventaja injusta del comprador a través de una simple aritmética, calculando el beneficio que el comprador recibirá de esta tierra, que se determina en función del número de años restantes hasta ese momento. Sin embargo, el comando de onaat devarim es precisamente lo opuesto: requiere un cierto “sexto sentido” y una cuidadosa consideración. Si bien los precios justos e injustos son algo que puede calcularse con precisión, el discurso hiriente es muy subjetivo y, a menudo, difícil de determinar. Si bien algunas formas de onaat devarim son claras y obvias, muchas veces, como señaló Rashí, el daño puede ser causado por palabras habladas inocentemente sin ninguna intención maliciosa. Este contraste tal vez nos enseña a tratar, en la medida de lo posible, a ser tan cuidadosos, precisos y exigentes con nuestro discurso como debemos estar en nuestros tratos financieros. Si bien es probable que ocurran errores inocentes, la Torá espera que luchemos por el mismo estándar de cálculo preciso en la elección de nuestras palabras como debemos ser en nuestros asuntos comerciales, e intentamos, en la medida de lo posible, evitar un discurso que pueda tener un efecto perjudicial así más no sea un efecto emocional en otras personas.


No colocarás un obstáculo frente a un ciego-

La Torá en Parashat Behar ordena, “velo tonu ish et amito” (Y no deben hacer injusticia, cualquiera, a su asociado, y tienes que estar en temor de tu Dios, porque yo soy .A. el Dios de ustedes”. 25:17), que prohíbe “agraviar” al prójimo, una prohibición entendida por Jaza¨l (según lo cita Rashí) como una referencia a onaat devarim – hiriente habla. Rashí da el ejemplo de ofrecer intencionalmente consejos erróneos a una persona, sugiriendo un curso de acción que sería perjudicial para él.

            Varios escritores plantearon la cuestión de cómo conciliar los comentarios de Rashí aquí con sus comentarios anteriores en Sefer Vayikra, al explicar la famosa prohibición: “No colocarás un obstáculo frente a un ciego” (19:14). Rashí interpreta que la prohibición se refiere a ofrecerle a una persona consejos erróneos, el mismo caso que Rashí aquí incluye bajo la prohibición de onaat devarim. Naturalmente, surge la pregunta de por qué Rashí clasifica esta prohibición, en contra de ofrecer consejos dañinos, bajo dos prohibiciones bíblicas diferentes.

            Rav Jaim Shaúl Kaufman (Mishjat Shemen, vol. 1, págs. 295-296) sugiere una posible respuesta a la luz de la pregunta que abordaron varios Ajaronim sobre los parámetros de la prohibición del “lifne iver lo titein mijshol” (no coloques un “tropiezo” ante una “persona ciega”). Esta prohibición también incluye llevar a alguien a pecar, y un número de Ajaronim abordó la cuestión de si uno viola esta ley si engaña a alguien al pecado, por ejemplo, dándole comida no casher, pero esa persona se resiste a la tentación y evita cometer delitos. ¿Alguien viola el “salvavidas” atrayendo a alguien a pecar sin importar el resultado, o debe la persona cometer el acto pecaminoso para que se viole la prohibición? El Jazón Ish (Y.D. 62:25) escribe que uno no viola la vida a menos que la persona a la que atrajo haya cometido el acto prohibido en cuestión. De acuerdo con esta teoría, Rav Kaufman escribe, tal vez tengamos una respuesta a la pregunta de por qué Rashí incluye ofrecer consejos erróneos bajo dos prohibiciones. Mientras que la vida depende de un acto prohibido que resulta de un consejo erróneo, y se viola solo cuando una persona realmente “tropieza” como resultado de la sugerencia engañosa de su compañero, es probable que la norma sea violada independientemente del resultado. La prohibición de onaat devarim involucra el habla hiriente, verbalmente causando angustia y agravación a la persona. Posiblemente, entonces, uno viola esta prohibición al dar consejos dañinos incluso si la persona no la sigue, o si no se produce ningún daño, porque la persona experimenta angustia cuando se da cuenta de que estaba siendo engañada.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Gabriel Ben avraham dice:

    Estoy convencido que hoy por hoy la tierra es una cosa más viva que nunca.

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  2. Grace Nehmad dice:

    Muy interesante e importante mi Rav! Mil gracias! La conciencia de tiempo y espacio, de nuestra tierra, de su descanso, de cuidar al extranjero. Es un reto portarse bien con el muy distinto a mí que me confronta.Nos ayudas a superarnos siempre!

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