Mishpatim

rescatar a alguien que se enfrenta a un peligro

            Uno de los temas abordados en Parashat Mishpatim es nizkei mamón – la responsabilidad por los daños causados ​​por la propia propiedad, como por su animal. La famosa Mishná de apertura de Masejet Baba Kama enumera las diversas categorías de responsabilidad por daños, y concluye señalando que el denominador común entre ellos es “shemiratan aleja” – uno tiene la obligación de guardarlos. Subyacente a todo el concepto de la responsabilidad de nizkei mamón es la responsabilidad de una persona para controlar sus posesiones para que no causen daños a los cuerpos de otros o la propiedad. De hecho, si tomamos las medidas adecuadas para protegernos de los daños causados ​​por su propiedad -como al restringir adecuadamente a sus animales-, sino también a la de sus hijos, la propiedad sin embargo causó daño a través de circunstancias más allá del control del dueño, él es absuelto de responsabilidad. Dado que cumplió sus responsabilidades y el daño se produjo debido a circunstancias que no podía haber previsto o impedido, está exento.

            Un número de Ajaronim –comentaristas posteriores- pregunta acerca de la fuente bíblica exacta de esta obligación. ¿Dónde introduce la Torá el requisito de tomar medidas razonables para evitar que sus posesiones causen daño? Mientras que intuitivamente entendemos la importancia de este requisito, donde se menciona en la Torá?

            El Jatam Sofér (Yoré Deá 241) sugirió que esta obligación cae bajo el mando de “lo taamod al dam reeja” (No te detendrás frente a la sangre de tu prójimo. Vayikra 19:16), que requiere asistir a alguien que enfrenta peligro. El caso clásico discutido por Jaza”l (Sanedrín 74a) es cuando tu compañero se está ahogando, y la persona tiene la posibilidad de rescatarlo. El mandato de “lo taamod al dam reeja” prohíbe en tal caso permanecer inactivo, y requiere que uno haga lo que pueda para rescatar a su compañero del peligro. Esta obligación, sostiene el Jatam Sofér, también incluye tomar medidas proactivas para asegurar no poner en peligro a otras personas a través de conductas inseguras o permitiendo que las posesiones causen daño.

            El Jatam Sofér parece haber entendido que si la Torá nos obliga a rescatar a alguien que se enfrenta a un peligro, entonces ciertamente no debemos ponerlo en una situación de peligro – ya sea física o financiera. Con ese fin, estamos obligados a manejar nuestras posesiones de tal manera que no causen daño a otras personas o sus posesiones.

Sin embargo, Rav Asher Weiss cuestiona este enfoque, señalando que no explica la obligación específica que uno tiene con respecto a su propia propiedad. Si el requisito de shemirat mamonó -proteger contra el daño causado por las posesiones de uno- se deriva de la obligación general de salvar a otros de los daños, entonces ¿por qué está limitado a las propias posesiones? Incluso, si asumimos que “lo taamod al dam reeja” incluye trabajar activamente para garantizar la seguridad pública, entonces ¿por qué la gente necesita un requisito específico con respecto a sus propias posesiones? Al parecer, deberíamos estar obligados a proteger a las personas de todo daño, incluso del daño que suponen las posesiones de otras personas.

            La respuesta, quizá, es que, si bien esto es fundamentalmente correcto, y en principio debemos evitar todos los peligros de cualquier tipo, incluso los planteados por otros, en la práctica, la exigencia de shemirat mamonó tiene que estar restringida a las propias posesiones. Es claramente impráctico esperar que todas las personas eviten todos los peligros. La forma más factible para que la Torá aplique prácticamente la obligación de mantener la seguridad es exigir que cada persona actúe con seguridad y evite que sus posesiones causen daño. Por supuesto, si vemos que el animal de otra persona amenaza a otra persona y estamos en posición de ayudar, el mandato de “lo taamod al dam reeja” nos obliga a intervenir. Pero cuando se trata de restringir a los animales para evitar que causen daño, esta prohibición requiere que cada persona controle sus propias posesiones.

Consideramos interesante que los lectores se familiaricen con el sistema de pensamiento jurídico de nuestra Torá que discute principios de conducta ciudadana que nos haría muy bien respetar.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Grace Nehmad dice:

    Me parece especialmente intensa esta parasha y lo que comentas mi Rav. Su magia me eleva, esa gloria divina, la letra y seguirla. El contraste con las leyes precisas anteriores es intenso. Lo terrenal y lo celestial, Moshé como nuestri puente. Gracias mi Rav.

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