Beshalaj

 Los fenómenos naturales

Cuando recordaremos uno de los fenómenos que guardan nuestra memoria histórica, el cruce del mar Rojo y el Canto entonado por nuestros antepasados cuando se produjo su división, volveremos a leer que:

“Extendió Moshé su mano sobre el mar; y el Eterno, por medio de un fuerte viento que sopló toda la noche, hizo que el mar retrocediera; y cambió el mar en tierra seca, y fueron divididas las aguas. Y los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda” (Shemot 14:21-22). Y, cuando “extendió Moshé su mano sobre el mar, y al amanecer, regresó el mar a su estado normal, y los egipcios al huir se encontraban con él; derribó el Eterno a los egipcios en medio del mar. Y las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballería, a todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó ni uno de ellos”… “Cuando Israel vio el gran poder que el Eterno había usado contra los egipcios, el pueblo temió a .A. y creyó en el Eterno y en Moshé, su siervo”. 

No en vano la Torá dice específicamente que hubo un muy fuerte viento que hizo que el mar retrocediera, como para indicarnos que .A. usó un fenómeno natural que fue milagroso por las circunstancias y no porque no se pueda dar en el futuro o si no se hubiera dado en el pasado en distintas maneras de tsunami. El ejército más poderoso del mundo de ese tiempo, y sus aurigas y sus máquinas de guerra más modernas, fueron derrotados por el viento que provocó que la muerte de los soldados y no por el ejército de los israelitas que apenas pudieron salir a tiempo. .A. vuelve a burlarse de los fuertes, que son derrotados por un fenómeno natural y permite que los débiles salgan victoriosos sin esforzarse siquiera. Los arrogantes y los orgullosos caen frente a los humildes.

Los milagros más importantes son los que pasan delante de nosotros sin darnos cuenta: vivir, despertarse, ver el sol asomarse entre las nubes, caer la lluvia, envolverse en las madrugadas por el rocío. A su vez, Ramban, habla de los milagros ocultos, que son los de las leyes de la naturaleza.

Si en el Universo se deben verificar ciertas condiciones para nuestra existencia, dichas condiciones se verifican por nuestra propia existencia que es el máximo milagro de la Creación, y no se necesitan más pruebas. Quienes salieron de Egipto necesitaron del congelamiento de las aguas para descubrir su fe. Quienes estuvieron en Sinaí, la renovaron atestiguando Su presencia y Su voz.

Por eso, este Shabat podremos cantar que:

“Mi fortaleza y mi canción es .A, y ha sido para mí salvación; éste es mi Di-os, y le glorificaré, el Di-os de mi padre, y le ensalzaré”.

En presente y en futuro, mezclando la voz de Moshé con la de nuestra memoria.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Grace Nehmad dice:

    Yo sí he cantado para espantar el miedo. También rezado😘l

    Me gusta

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