Y, “¡bendecidme también a mí!” (Shemot 12:32). Estamos unidos a Mitzraim y a Egipto, su nueva encarnación, desde que nos esclavizaron. Recordamos la sumisión y la libertad en muchas plegarias, en la lectura de la Torá y en el Seder de Pesaj, al grado que no podemos negar esa situación cuando esperamos otra redención. Y…

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