Shemot

El libro de Shemot

El segundo libro de la Torá, Shemot, comienza con las siguientes palabras: Y, estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Yaakov; cada hombre y su casa vinieron”.

La letra hebrea vav, primera de este libro, tiene importantes aplicaciones en nuestro idioma. Se usa como refuerzo o énfasis situada sin enlace con ninguna palabra o frase anterior; como conjunción copulativa que indica unión o agrupación de palabras u oraciones; para manifestar el convencimiento de que los sucesos futuros demostrarán o confirmarán lo afirmado.

Pese a que las traducciones al griego y al latín, y como consecuencia al español, lo titulan Éxodo, y que Ramban-Najmánides y Yehudá Lev ben Betzalel, el Maharal de Praga, le llamaron también Sefer Hagueulá, el libro de la Redención, y rabí Yehudá Haleví, participó implícitamente de esa idea, seguimos llamando Shemot a este libro, y no únicamente por ser ésta la segunda palabra del texto.

En ninguna otra cultura aparece la mística del nombre con la fuerza que tiene en el judaísmo o en los judíos. El nombre es el primer ‘regalo’ otorgado al recién nacido y lo individualiza en el seno de la familia. La psique infantil se identifica con ese sonido con el que constantemente atraen su atención. Termina incorporándolo a su existencia como si fuera un órgano o una víscera más. En la mayoría de los casos, en los nombres se desliza el deseo familiar de que los antepasados renazcan, y de esa manera significan continuidad no solo con la familia sino también con el pueblo al que pertenecen. En paralelo, quienes antes de elegir el nombre piensan en su significado y no únicamente en su sonido, proyectan los deseos y las fantasías de las acciones que ese hijo acometerá en su adultez. 

No deja de llamar la atención que nuestros sabios debatieran la identidad de dos mujeres que aparecen en esta misma lectura semanal: Shifra y Puá, que desobedecieron la orden de Faraón y no mataron a los varones israelitas recién nacidos. Paradójicamente, las parteras no se mencionan en ninguna otra parte de las narrativas en toda la Biblia. Los rabinos identifican a las parteras con varias heroínas bíblicas, transformándolas así de personajes secundarios a figuras centrales y completamente desarrolladas cuyos anales se extienden por capítulos adicionales de la Torá. Según una de las posiciones rabínicas, Shifra y Puá eran madre e hija: Yojeved y Miriam; y según otro punto de vista, suegra y nuera: Yojeved y Elisheva, hija de Aminadav. En ambas identificaciones, estas son mujeres hebreas prominentes a quienes Dios recompensó por sus acciones, como lo atestigua el versículo 21: “Él estableció hogares [batim] para ellas”, que los rabinos entienden como hogares sacerdotales y levíticos, o como hogares reales. Esto a su vez llevó a los exégetas a concluir que las parteras estaban conectadas con el liderazgo de la generación que salió de Egipto, junto con los sacerdotes y levitas. Yojeved, Miriam y Elisheva estaban relacionadas con familias líderes (ver Sotá 11b). Sin embargo, según otra tradición, las parteras no nacieron en familias judías sino que fueron mujeres piadosas y verdaderas conversas (Midrash Tadshé, Otzar Ha-Midrashim [Eisenstein], p. 474). Esta tradición leería la frase “las parteras hebreas” como “las parteras de las mujeres hebreas”. Los comentaristas no se detienen allí sino que buscan las etimologías de los nombres, por ejemplo de Shifrá aprenden que (meshaperet-acondiciona) limpia y lava al bebé, o porque los israelitas fueron fructíferos [she-paru]   (Sifrei Bemidbar, párr. 78). 

Los sabios intentaban identificar a las dos mujeres escarbando en sus nombres, porque el nombre concede identidad.

En el libro de Shemot aparece también una búsqueda casi obsesiva de averiguar el nombre de Dios, que recibe respuestas evasivas: “Y respondió Dios a Moshé: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado a vosotros” (Shemot 3:14) Y “También y me aparecí a Abraham, a Ytzjak y a Yaakov como Dios Todopoderoso, mas por mi nombre, SEÑOR, no me di a conocer a ellos”. (6:3). El nombre establece la identidad de la persona, el hombre quiere identificar y limitar a Dios que no permite por su infinitud ningún límite.

Rabí Yitzjak Luria, conocido como el Arí, dice que cuando los padres van a dar el nombre a sus hijos, son dotados de una pequeña inspiración profética sobre su futuro. Pero no todos tienen la capacidad de develarla. El Arí explicó que un nombre judío, y hasta su valor numérico, puede decir mucho sobre la naturaleza de esa persona y humildemente agrego que no menos que sobre la característica de los padres.

La palabra hebrea para alma, neshamá, contiene la raíz shem, que significa nombre, mostrando la relación que existe entre el alma de una persona y su nombre. No es casualidad que cuando no deseamos pronunciar algún atributo al Nombre inefable, le llamemos Hashem-el Nombre.

Ya habíamos estudiado que “Yaakov le respondió: No te dejaré, si no me bendices, y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Yaakov. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Yaakov, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Yaakov le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. (Bereshit 32:22- y siguientes).

El Talmud nos enseña el significado y la importancia de cambiar el nombre de una persona, ya que ello puede influir y fijar su suerte (Tenemos varios ejemplos bíblicos). Maharshá dice que el nombre de las personas influye en la relación que recibirán del Todopoderoso. El Midrash Tanjumá, en Parashat Haazinu, indica que el nombre puede influir en las cualidades de las personas y, como ejemplo, analiza los motes de los exploradores que salieron a conocer la Tierra de Israel, quienes se comportaron aparentemente según sus nombres. La Guemará anota cuatro vías para modificar un decreto celestial: caridad, altruismo y beneficencia; plegaria y oración; cambio de conducta, y modificación del nombre. El Remá enseña en su comentario que se acostumbra cambiar el nombre de un enfermo grave para intentar modificar el decreto que hace peligrar su vida.

Según parece, Shemot, el nombre de la parashá y del libro, trasciende su ubicación como segunda palabra y se convierte en premonición, cuando los hijos de Israel, en la penuria de la esclavitud y del sometimiento, conservaron sus nombres hebreos. Y nos recuerda que si deseamos la continuidad espiritual debemos empezar por el primer don, que se convertirá en don, de: cualidad, destreza, talento, disposición innata o habilidad para alguna actividad, y fundamentalmente de identidad judía.

Los inevitables contratiempos no deben desalentarnos

Ayer, observamos los sorprendentes comentarios del Midrash (Shemot Rabá 3: 2) al explicar el comienzo de la profecía de .A. a Moshé en la zarza ardiente. Después de presentarse primero a Moshé y ordenarle que le quite sus zapatos, .A. proclama: “Raó raíti et oni ami asher bemitzrayim” – “Ciertamente he visto la aflicción de mi nación que está en Egipto…” (3: 7). Basándose en la expresión poética “raó raíti”, el Midrash explica que .A. le dijo a Moshé: “Ves una cosa, pero veo dos cosas”. .A. le dijo a Moshé que sólo veía la aceptación de los hijos de Israel de la Torá en el Monte Sinaí, pero .A. ve más allá de eso, al desafortunado incidente del becerro de oro que ocurrió cuarenta días después. Naturalmente, surge la pregunta de por qué, según el Midrash, .A. considera necesario mencionar al becerro de oro en este punto, cuando asigna primero a Moshé a su papel de líder de los hijos de Israel.

            Cuando la gente se embarca en un proyecto o empresa, a menudo tiende a ver “una cosa”, y ver sólo “Matan Torá” – el éxito que deseamos. Soñamos con un camino liso y sin baches, un viaje que requerirá mucho trabajo y esfuerzo, pero nos llevará a donde debemos ir sin obstáculos ni desvíos. Una pareja que se casa anticipa un matrimonio dichoso sin tensiones; Una pareja esperando que su primer hijo sueña con un hijo o hija feliz, sano y bien educado que les trae alegría y deleite desenfrenados; Una persona que comienza su carrera espera una fuente estable de ingresos y un trabajo estable y satisfactorio. El Midrash quizás aquí intenta recordarnos la incómoda realidad de que casi cada viaje que tomamos incluirá tanto “Matan Torá” como “jet haeguel” – momentos de éxito y gratificación, y momentos de decepción y angustia. Cuando .A. pronunció las primeras palabras introduciendo el papel de Moshé como líder, Jaza”l pasaron a señalar que la misión de Moshé traería alegría y frustración; Llevaría al pueblo al pico más alto del logro espiritual, a la declaración de “naasé venishmá” ya la contemplación de la revelación de .A., pero también los vería caer a las profundidades de la idolatría menos de seis semanas después. Como con prácticamente todos los trabajos y todas las empresas, el papel de Moshé traería gran satisfacción y gran decepción.

            El propósito de transmitir este mensaje no es para hacernos desesperar, sino al contrario, para inyectarnos un sentido maduro y saludable de la resiliencia y la confianza. Los inevitables contratiempos que experimentamos en cualquier área de la vida no deben desalentarnos ni romper nuestros espíritus. Incluso Moshé Rabenu sufrió reveses en su papel de profeta y líder, tal vez ninguno mayor que el becerro de oro. Debemos reconocer que hay desigualdades a lo largo de cada camino que tomamos en la vida, pero caminar por estos caminos nos trae gran satisfacción y gratificación. Jaza”l aquí nos recuerdan a anticipar del ocasional “becerro de oro “, los momentos de decepciones y frustración, y trabajar para superarlos con confianza y convicción, en lugar de permitirles bloquear nuestro viaje de por vida hacia el éxito, la alegría y la satisfacción.

Un comentario

  1. Gracias mi Rav! El carácter dual de la vida. Aceptar los retos y extremos con amor. Cada tarea hacia el acercamiento a .A. para ayudar a todo otro y servir al plan divino.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .